“NAFEA FAA IPOIPO” (¿Cuándo te casas?) obra de 1892 de PAUL GAUGUIN (1848 – 1903)
Comencemos con ánimo 2024
Un espacio para reflexionar y compartir
Una novela de
misterio ambientada en Oviedo y protagonizada por una investigadora de fraudes,
Gracia
San Sebastián, que ha renunciado a una brillante carrera laboral en Nueva York
y ha regresado junto a su marido Jorge a su Oviedo natal para ejercer de
investigadora de fraudes a la Seguridad Social. Su nuevo caso está relacionado
con el cobro de la pensión de un militar que sobrepasa los ciento doce años,
cifra a todas luces sospechosa.
Mientras su vida personal avanza por
sendas imprevistas, Gracia se encontrará con ramificaciones del caso que la
llevarán a investigar el suicidio de una vecina de su madre que se tira por el balcón al patio de su casa con una extraña nota pegada
a su falda
y comprobar si realmente fue un suicidio. Un suicidio que ninguno de sus
vecinos ni de aquellos que la conocían termina de creerse. La “suicida” es
conocida por la
Impugnada porque no había decisión que se tomara en las
reuniones de vecinos que ella no impugnara.
Gracia, de vez en cuando, pide consejo a una buena amiga de la familia,
la monja sor Florencia.
En la novela nos iremos enterando de la
relación con su madre Adela y con las amigas de su madre, con su hermana
Bárbara, del trabajo de su marido y del niño que tuvieron y murió y que marca
su modo de comportarse, de su amiga farmacéutica, de Geni, la cotilla de la
ciudad y su marido el comisario de policía Rafa Miralles.
Una novela de misterio, bien escrita,
original, entretenida, contada de modo peculiar, bien ambientada en la ciudad
de Oviedo, con muchos golpes de humor, con personajes cercanos, en la que la
protagonista no es policía ni detective.
Notas después de leer la novela “MALA HOJA” de ALFONSO MATEO-SAGASTA
En febrero de 1874
dos empresarios españoles viudos, uno tabaquero, don Pascual, que siente
debilidad por la fabricación de habanos y otro azucarero, don Julio, coronel
honorario en el voluntariado antiindependentista, coinciden en un restaurante
de La Habana y comparten sobremesa después de cenar por separado. Se nos muestran los tiempos de declive de
Cuba, a través de una charla de estos dos empresarios de la época.
En el tiempo que
tardan en fumarse un cigarro, se confiesan los motivos por los que abandonaron
España, sus comienzos en la isla, el secreto de sus fortunas... A ambos les une
la reciente muerte de sus mujeres y les separa su concepto del mundo.
Bajo una apasionada historia de amor contada en la soledad de la noche caribeña, va
apareciendo el declive del imperio
español, un sórdido relato sobre la esclavitud española en Cuba, las brutales
condiciones de vida de los negros en la última colonia española. Poco a poco, mientras fluye la
conversación, va abriéndose paso un sorprendente, pero justo, final.
Cuba
era la joya de la corona de entre las pocas
colonias que en aquel período aun le quedaban a España, debido a su importancia
económica por las plantaciones de azúcar, café y tabaco, lo que atrajo los
intereses de una determinada burguesía industrial y financiera
española y los movimientos
migratorios de una parte de la población española en busca de
trabajo.
España fue una nación
de esclavistas, de traficantes de seres humanos, a los que se llamaba “piezas”
en la contabilidad comercial. España estuvo involucrada en el famoso comercio
triangular que iba desde las fortalezas de traficantes asentadas en la Costa
Oeste de África central hacia las plantaciones americanas y desde allí, de
vuelta a Europa, se traían los productos coloniales que habían sido elaborados
con esa fuerza de trabajo esclava adquirida en África. Gran Bretaña decide
acabar en 1841 con este comercio de esclavos, en Cuba acabará oficialmente en
1886
“Mala Hoja” nos
describe también los debates que se dan en la sociedad española de esa época
sobre la cuestión de la esclavitud.
Una muy buena
novela de poco más de 170 páginas, en una edición muy cuidada que merece la
pena leer por los temas y la calidad literaria.
En el lenguaje
popular cubano “mala hoja” se dice de la mujer o el hombre que no son buenos
para hacer el amor.
Notas de “OJALÁ ESTUVIERAS AQUÍ” novela de JULIO CESAR CANO
El Mercado Central de
Castellón es un lugar emblemático de la ciudad y el escenario de un crimen. Un
hombre aparece degollado junto al cuarto donde se guardan los enseres de
limpieza. Se trata del empresario Pedro Casas, que se dedicaba a comprar
baratijas en China para luego venderlas en las tiendas de los chinos. El
comisario Romerales vuelve a solicitar los servicios del inspector Bartolomé
Monfort, que está viviendo una etapa difícil, pues su madre se debate entre la
vida y la muerte en un Hospital de Barcelona,
bien cuidada por el doctor Senent, amigo del inspector, que no olvida la
muerte de su esposa Violeta en un accidente de tráfico del que ella
no fue responsable y sigue disfrutando de una buena comida, un buen vino y de
una buena música.
En una trama paralela
que sucede en el pasado, una joven pareja, Luis y Carmen, con una vida
complicada, decide abandonarlo todo y huir a un lugar donde nadie los conozca.
A él le gusta boxear. A ella le gustan otras actividades menos recomendables.
La vida de estos dos jóvenes será la clave para la resolución del caso, en el
que el inspector Monfort, la agente Silvia Redó,
que recientemente ha roto una relación, los agentes Terreros
y García y el comisario Romerales, trabajarán sin tregua. A estos personajes se
suma la jueza Elvira Figueroa,
mujer de carácter fuerte que cobra protagonismo en la narración.
Desde el
principio parece que el boxeo, las apuestas ilegales y los combates amañados,
tendrán un peso importante en la historia, pero lo iremos descubriendo con la
lectura de la novela y descubriremos cómo unos hechos que parecen desarrollarse
en un pasado, tienen relación con el asesinato ocurrido en la actualidad.
El
empresario asesinado escondía secretos tanto a su familia como en lo
profesional; los supuestos viajes que el empresario hacía a China para comprar
mercancía realmente no tuvieron lugar, y la cuestión es saber a qué dedicaba
ese tiempo en el que decía viajar y dónde se escondía.
Pedro
Casas, con una mujer eternamente deprimida, con una cuñada que había trabajado
para él, estaba separado y tenía una hija, Alba, con una pequeña
editorial en Barcelona, donde traduce y publica rarezas literarias. Casualmente
su editorial, “Libros del Crepúsculo”, había traducido un libro sobre “Toro
Salvaje”, escrito por Jake La Mota, un boxeador conflictivo. La aparición
de este detalle en escena y el hecho de que en determinados pasajes se hable de
combates de boxeo, algunos amañados, y apuestas ilegales parecen relacionar los
hechos de pasado y presente.
Una novela
entretenida y escrita con corrección, donde las dos tramas terminan encajando.
Cercas cuenta la historia a los lectores, pero
también a su madre Blanca Mena que
había admirado al protagonista del que era sobrina; a los vecinos de su pueblo;
al cineasta y escritor David Trueba; a su abuelo Paco Cercas.
El autor escribe sobre un tema incómodo
para él, puesto que está dedicado a su tío abuelo, Manuel Mena, un héroe de la
causa franquista, que murió en la batalla del Ebro.
Según nos cuenta el propio Cercas, Juan
Mena, padre de Manuel, propietario de tierras y ganado, era el cacique del
pueblo. Su abuelo Francisco Cercas había sido concejal durante el Bienio Negro
y fue destituido en febrero del 36. Su abuelo Francisco Cercas, presidente de
la Sociedad de Agricultores, fue presidente de la gestora el 20 de julio del
36, jefe local de Falange y alcalde de Ibahernando entre 1937 y 1939. «En fecha
imprecisa, aunque supongo que sería en los meses del Frente Popular, ambos
fueron detenidos y pasaron por la cárcel «acusados de almacenar armas en una
finca».
Quizá esta novela —escribe Cercas— es el
verdadero final de la trama de Soldados de Salamina: un recuerdo que revive y se va
configurando como fábula moral. El monarca de las sombras es un tío abuelo del
autor: un joven falangista de 19 años, Manuel Mena, que murió en la batalla del
Ebro, el 21 septiembre de 1938, cuando era alférez provisional de un tabor
de Tiradores de Ifni, unidad de asalto en la que sirvió y recibió cinco
heridas, lo que le convirtió en el héroe de su familia.
Se entrelazan dos historias: la investigación
buscando los recuerdos del muerto y la reflexión sobre nuestra relación con el
pasado y la crónica de su actuación en la guerra hasta su muerte. Esa relación
minuciosa y conmovida de lugares y batallas, idas y vueltas al pueblo en los
contados permisos, ha encontrado una prosa narrativa ágil que se lee con
interés. La novela tiene sus mejores momentos en los encuentros con los
relatores del pasado y en la reconstrucción de la intrahistoria moral del
pueblo de Ibahernando. Al final del libro Cercas viaja a Bot, un pueblo cercano
a los lugares de la batalla del Ebro, donde estuvo el hospital de campaña que
vio los últimos momentos de Manuel Mena. Un vecino del lugar lo sabe todo, e
incluso vive todavía una mujer que cuando era adolescente trabajó como auxiliar
de las enfermeras. Estamos algo más cerca de la verdad, al conocer los
documentos que custodia Manolo Amarilla en Ibahernando, o al entrevistar al anciano
“El Pelaor”, hijo de un hombre fusilado por los nacionales.
Manuel Mena quizá llegó a intuir que “era
un soldado perdido en una guerra ajena”, porque fue uno más de aquella
burguesía rural que debió haber sido republicana, porque aquel régimen era el
suyo, pero a él, como a otros, les escandalizó el sectarismo sobrevenido,
fueron a una guerra que creyeron obligada, envejecieron en el combate y luego
volvieron a su mutismo histórico de antes. ¿Qué llevó a Manuel Mena a combatir
como voluntario con el ejército franquista, defendiendo en el bando equivocado
una causa que no era justa ni era la suya? ¿Qué
llevó en 1936 a miles de jóvenes a creer en el sueño fascista y entregar su
vida a cambio de nada?
Una muy buena novela, muy bien
escrita y muy interesante con dos historias entrelazadas: la de la
investigación en busca de recuerdos del fallecido y la reflexión sobre nuestra
relación con el pasado y la crónica de su actuación hasta su muerte.
El inspector Álex Brul trabaja en una
comisaría de policía de Bilbao. Persona intuitiva que sabe cuándo va a tener un
buen día o no. Nada más llegar a su despacho la inspectora Natalia Herreros le comunica lo que ha recibido en su buzón.
Un sobre anónimo con un mechón de pelo
con la foto de una chica y un mensaje: “Esta era
ella. Este, su pelo. Yo, su asesino”.
Brul está completamente seguro de que corresponde a Alicia López
Torre, asesinada hace más de quince años en un monte de Cantabria, y cuyo asesino, Ennio Rossi, cumple
condena en prisión. La misma muchacha en la que a pesar de los esfuerzos nunca
ha podido quitársela de la cabeza. El envío confirma las sospechas de que el auténtico autor del crimen no es el encarcelado,
sino que es otro que está en libertad. La decisión será la de reabrir
nuevamente el caso para intentar seguir una nueva línea de investigación y dar
con el verdadero asesino y para ello contará
con la ayuda de la inspectora Herreros
A la inspectora Herreros no le queda otra que liderar la
investigación entre Bilbao y Madrid, especialmente en la zona del Monte Buciero, en Santoña
(Cantabria), y seguir más de
cerca de lo que le hubiera gustado, a su jefe y mentor, Álex Brul, que mantuvo
una relación con la víctima meses antes del suceso.
Todos los que conocían a
Alicia tienen algo que ocultar, hay secretos escondidos durante años y personalidades
veladas que nunca dejan de sorprender. ¿Quién era Alicia? ¿Qué oculta Brul? Alicia era una joven brillante de 17
años que fue asesinada en 2001, quince años antes de esta nueva investigación.
La autora cuenta la historia y la
investigación, pero en ocasiones se centra en que conozcamos la relación entre
Álex y Natalia, que quizá sean unos personajes demasiado atormentados. En una
novela como esta, pesa demasiado la relación personal de los protagonistas.
En la novela, Álex y Natalia se van
alternando para contarnos cómo viven y todo lo que les pasa. Una maraña bien
ideada que te mantiene en tensión: mafias, tráfico de influencias, mentiras,
miedos, secretos, dolor, crueldad, bajos fondos.
Algo que no termino de entender es por qué
la autora firma con un seudónimo y se deja fotografiar sin que veamos su cara, una autora que nació, dice, en los ochenta,
cerca del Cantábrico.