domingo, 18 de julio de 2021
martes, 13 de julio de 2021
Yasmina Khadra es el pseudónimo del escritor argelino Mohammed
Moulessehoul. Es el autor de títulos como “Morituri”, “Lo que
sueñan los lobos”,” El escritor”, “Las golondrinas de Kabul”, “El atentado” o “Lo
que el día debe a la noche”.
Notas
después de leer “Dios no vive en La
Habana” de Yasmina Khadra.
Los nuevos aires en
La Habana no parecen afectar a Juan del Monte Jonava. A sus sesenta años, sigue
cantando sones, rumbas y boleros en el café Buena Vista como lleva haciendo
desde hace décadas: levantando la pasión del público con su voz, especialmente
de las turistas extranjeras. Se le conoce como Don Fuego. Pero los tiempos
están cambiando y la privatización del Buena Vista le deja en la calle sin
empleo. Don Fuego piensa que, dada su reputación, alguien le contratará, pero
las oportunidades no llegan como el esperaba. Nadie le llama, salvo para algún
bolo de telonero El encuentro con Mayensi, una joven misteriosa e inestable que
huye de la Policía, recién llegada a La Habana en busca de empleo, dará un
vuelco a su existencia. Recupera la pasión y las ganas de vivir. Pero la
extraña actitud de Mayensi puede hacer que la felicidad recuperada sea solo un
paréntesis. Con la música cubana de fondo y el sonido de las olas, Yasmina
Khadra nos adentra en el país de los contrastes y los sueños sin cumplir.
Cuba es
la protagonista de la historia. El autor argelino narra la vida
cotidiana de miseria y supervivencia de la mayoría de los cubanos y el
contraste con las fiestas que se organizan para los dirigentes, la actuación de
los chivatos de la Policía y el funcionamiento de la burocracia del régimen.
Una
novela que se lee de un tirón, con el sabor de ese ambiente cubano que resuena al compás
de su música.
lunes, 28 de junio de 2021
Notas de cuando leí la novela “LA CHICA A LA QUE NO SUPISTE AMAR” de MARTA ROBLES.
El detective Tony Roures es una invención de la
periodista y escritora Marta Robles que protagoniza “La chica a la que no
supiste amar”.
Esta es la tercera entrega con el mismo detective.
Marta Robles se adentra en el sórdido mundo de la trata de mujeres con fines de explotación sexual y
la prostitución. La autora nos habla y describe la desgracia de mujeres
obligadas a prostituirse, de proxenetas y de puteros, los clientes de esas
mujeres. Es una buena novela negra, con tramas desagradables donde todo va
encajando según se suceden las páginas. Nos
muestra una cara oculta de nuestra sociedad: la trata de mujeres inmigrantes
para convertirlas en esclavas sexuales. La autora nos adentra en ese oscuro
mundo de la prostitución.
La presencia de la música ejerce como un personaje más
y le otorga originalidad al texto. Tony
Roures vuelve a manifestarse cínico, duro y vulnerable al mismo tiempo, cuyo
pasado le visita permanentemente para permitirle ir resolviendo un presente
sentimental complicado.
El
detective Tony Roures recibe la visita de un viejo amigo, Alberto Llorens, un
fotógrafo al que creía felizmente casado con una rica empresaria de Castellón.
Según le cuenta, tiene problemas conyugales y se ha convertido en un asiduo de
un club de alterne famoso. Que allí conoció a Blessing, una joven nigeriana,
atada a una organización de trata por la deuda del viaje y un ritual de vudú y
que tras ser chapuceramente operada de un cáncer de mama, se ha convertido en
«mercancía estropeada» y es asesinada. Llorens le dice que ha recibido amenazas
ychantajes y busca a Roures para que inicie
una peligrosa investigación que revelará una trama criminal de trata de
mujeres de inusitada crueldad.
"No
se puede tener peor suerte que la de nacer mujer en Nigeria, acabar de puta en
España y pillarse un cáncer de mama. ¿La mataron por ser mercancía
defectuosa?" es una frase de
Carlota a Roures. Carlota es otro personaje importante en la novela.
Una vez
captadas, las muchachas se enfrentan a la “ruta del infierno”. El camino
por el continente africano con destino a Europa. En viejos autobuses se apiñan
junto a hombres más jóvenes que han pagado una fortuna por el viaje en busca de
una vida mejor y que probablemente acaben ahogados en el mar. Les acompaña una
especie de guía que les indica lo que deben hacer a cada paso: dormir,
caminar, esconderse... mientras pasan frío, calor, hambre, sed. Algunas se
quedan por el camino hasta que mueren, las abandonen o las asesinen.
Si
finalmente tienen suerte, llegan a Melilla seguramente acabarán en un CETI
(Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes) antes de ser trasladas a la
península con una nueva identidad.
Gran
parte de la novela se desarrolla entre Benicàssim y Castellón, donde
existe una cara B en este paraíso costero español y son los puticlubs de
carretera donde trabajan Blessing y Charity y que Alberto Llorens ha visitado.
Roures se enfrentará a dos criminales sin escrúpulos “El Mula” un proxeneta
brutal y “Mazinger”, su hombre de confianza.
martes, 22 de junio de 2021
viernes, 18 de junio de 2021
Notas de cuando leí “La cara norte del corazón” de Dolores Redondo.
Es lo
que se ha llamado “precuela” (la palabra no me gusta mucho) de la Trilogía del
Baztán (“El guardián invisible”, “Legado en los huesos”, y “Ofrenda a la
tormenta”). Desvela al lector los inicios de la carrera policial de
Amaia Salazar y las razones que obligaron a su tía Engrasi a alejarla del Baztán.
"Cuando
Amaia Salazar tenía doce años estuvo perdida en el bosque durante dieciséis
horas. Era de madrugada cuando la encontraron a treinta kilómetros al norte del
lugar donde se había despistado de la senda. Desvanecida bajo la intensa
lluvia, la ropa ennegrecida y chamuscada como la de una bruja medieval
rescatada de una hoguera, y, en contraste, la piel blanca, limpia y helada como
si acabase de surgir del hielo.”
En
agosto de 2005, mucho antes de los crímenes que conmocionaron el valle del
Baztán, Amaia Salazar de veinticinco años, subinspectora de la Policía Foral,
participa en un curso de intercambio para policías de la Europol en la Academia
del FBI, en Estados Unidos, que imparte Aloisius Dupree, el jefe de la unidad
de investigación. Una de las pruebas consiste en estudiar un caso real de un
asesino en serie a quien llaman «el compositor», que siempre actúa durante grandes
desastres naturales atacando a familias enteras y siguiendo una puesta en
escena casi litúrgica. La sagacidad de Amaia hará que se convierta en parte del
equipo de la investigación que la llevará hasta Nueva Orleans, en
vísperas del peor huracán de su historia, el Katrina,
para intentar adelantarse al próximo crimen del asesino.
En la
novela se nota el impacto en Dolores Redondo de la tragedia del huracán
Katrina, que arrasó Nueva Orleans y otras ciudades del sur de Estados Unidos a
finales de agosto de 2005. Fueron 1.836 las personas que murieron, unas por el
impacto del propio fenómeno y otras días después, en medio de la miseria y la
inanición, mientras esperaban la ayuda del Gobierno o la presencia del
ejército.
Sin
embargo la novela se remonta en el tiempo, a la época en que Amaia Salazar
tenía 12 años y vivía en Elizondo, en el norte de Navarra. Al auscultar en el
pasado de la protagonista, la historia va dejando al descubierto los motivos
por los que ella nunca quiso regresar a su tierra natal.
Cuando
Amaia se dispone a partir a Nueva Orleans recibe una llamada de su tía Engrasi
desde Elizondo que despertará en Amaia los fantasmas del pasado, enfrentándola
de nuevo al miedo y a los recuerdos de su infancia. Mientras la unidad de
investigación de Dupree se dirige al ojo del huracán, la joven policía se
interna, a su vez, en su propia tormenta, muy parecida a la que deja tras de sí
un paisaje dantesco en las calles anegadas de Nueva Orleans. Y a ambas deberá
enfrentarse Amaia si quiere dar con «el compositor». Porque no solo deberá
lidiar con el equipo del FBI y con algunas zancadillas y deslealtades por parte
de una agente federal demasiado ambiciosa, sino que también tendrá que
enfrentarse a la difícil situación de emergencia provocada por el huracán.
lunes, 14 de junio de 2021
martes, 8 de junio de 2021
Notas después de leer
“Vengaré tu muerte” una nueva novela de Carme Riera
Con Vengaré tu muerte Carme Riera regresa de
nuevo a la novela negra, dando continuidad a su primera incursión en el género
en 2012 con “Naturaleza casi
muerta”.
Como en su anterior novela, vuelve a
crear la figura de una mujer detective privada, Elena Martínez Castiñeiras que trabaja en la agencia Holmes
& Holmes.
En esta ocasión su protagonista respirará en una atmósfera de corrupción y tiene claro que no parará hasta conseguir su
objetivo.
"Me llamo Elena Martínez
Castiñeiras y durante diez años trabajé como detective privado. Quizá fue mi
afición a las novelas policíacas lo que me llevó a escoger, después de
abandonar, por aburrida, la carrera de Derecho, los cursos para llegar a ser
detective, una profesión que me iba a permitir, o eso creía, no solo resolver
los casos que habrían de encargarme sino escribir sobre ellos sin faltar ni un
punto a la verdad".
Ella quiere tranquilizar su
conciencia y recobrar la paz y es lo que mueve a la detective Elena Martínez a intentar reabrir un
caso en el que intervino unos años antes y en el que, debido a sus
investigaciones y argumentos, se condenó a dos personas injustamente.
Elena recibe un encargo de Monserrat Bofarull para que
encuentre a su marido, Robert
Solivellas, trabajador
de la empresa Tibidabo Assessors, que ha desaparecido en extrañas
circunstancias unos días antes y gran aficionado a las figuritas de belenes
llamadas caganers, típicas de Cataluña. Elena pronto
se percatará que detrás de esa desaparición subyace un mundo corrupto y la
lacra de la pederastia, la cara oculta de algún sector de la sociedad barcelonesa de los últimos años. Solivellas es descubierto ahorcado
en lo que parece un suicidio. Cuando la detective Elena Martínez comienza a
tirar del hilo, descubre verdades insospechadas. La detective nos irá contando
cómo comenzaron las cosas y los motivos que le indujeron a forzar la
investigación para llegar al fallo condenatorio del jurado.
Una
buena novela ambientada en Barcelona, original, atractiva, bien escrita, en un
tono no exento de humor y desenfado.
Brevemente
aparece en esta novela la
subinspectora Manuela Vázquez (un claro homenaje a Manuel Vázquez Montalbán)
que protagonizaba su novela anterior “Naturaleza casi muerta”.






