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viernes, 20 de noviembre de 2009

Constantin Kavafis. Nació y murió en Alejandría, 1863 - 1933. Hijo de un matrimonio de comerciantes fanariotas de Constantinopla, al morir su padre se trasladó a Inglaterra, donde estuvo entre 1872 y 1878, cuando regresó a Alejandría donde completó sus estudios.
En 1882 acaba la ocupación de Egipto por los ingleses y se traslada a Constantinopla. Regresó a Alejandría y sólo abandonó la ciudad con motivo de algunos viajes a París, Londres a Atenas
Alejandría en los tiempos de la juventud de Kavafis escasamente llegaba a los trescientos mil habitantes, una cuarta parte de ellos extranjeros: armenios, griegos, sirios, italianos, franceses, ingleses, alemanes. La apertura del canal del Suez atrajo numerosos comerciantes y especuladores. Un año antes de la muerte del poeta Alejandría tenía cerca del medio millón de habitantes.
Vivió angustiosos períodos de identidad sexual que calmaba con visitas a los burdeles Iba con un sirviente que vigilaba las apariciones de su madre.
Sus primeras publicaciones comenzaron en 1886. El corpus de los poemas “reconocidos” suma un total de ciento cincuenta y cuatro.
Cavafis evita la emotividad directa y disimula el tono afectivo con una mezcla de altivez y timidez. Son constantes en su poesía la melancolía, la temporalidad, los recuerdos, la historia, la vejez, la muerte y el tiempo.
Utiliza los poemas históricos para expresar su erotismo y su filosofía. Mezcló el griego purista y el demótico, aunque la base de su lengua sea el demótico. Existió en Grecia a comienzos del siglo XX un debate lingüístico en torno al dilema -lengua popular/lengua culta- que había comenzado con la aparición en Atenas, de unas traducciones del Nuevo Testamento al demótico. Volvió el debate con la publicación de la trilogía de Esquilo y en mil novecientos diecisiete el gobierno aceptó la enseñanza del demótico en las escuelas públicas.
ITACA
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

A partir de mil novecientos doce Kavafis comenzó a escribir sus poemas abiertamente homosexuales.

TUMBA DE EURION (1912)
En esta tumba –rica en diseño,
toda en mármol de Tebas,
cubierta con lirios y violetas-
yace el hermoso Eurion,
un alejandrino de veinticinco años.
Descendiente de macedonios y magistrados
estudió filosofía con Aristokleitos
y con Paros, retórica, y en Tebas leyó las Sagradas Escrituras.
Redactó también una historia de la provincia de Arsinoe.
Todo eso al menos habrá de sobrevivirle.
Pero perdimos para siempre lo que era realmente precioso:
su cuerpo, una visión de Apolo.