martes, 3 de abril de 2012

WILLEM DE KOONING (1904-1997). Nació en Rotterdam y cuando tenía 22 años emigró a Estados Unidos donde ejerció, entre otros trabajos, de pintor de brocha gorda. Siempre quiso ser pintor, pero hasta la década de los cuarenta nadie le hizo caso y llevó una vida precaria.
Siempre buscó un estilo propio y se esforzó hasta la extenuación en esa búsqueda de su originalidad: cuadros con líneas, figuras, sucesivas capas de pintura…entre la abstracción y la figuración.
Alcanza la plenitud a finales de los cuarenta. Trabajaba en una fábrica como obrero y de vez en cuando desaparecía durante semanas con borracheras que en alguna ocasión le llevaron al hospital o a deambular por la calle.
Cuando tenía 70 años vivió un amor intenso y una fiebre no menos intensa de productividad en su obra pictórica.

2 comentarios:

adelaida dijo...

Curioso, amor tardío y productivo a la vez. Está visto que nunca es tarde para enamorarse.

Elvira dijo...

No lo conocía, gracias por presentármelo.