miércoles, 21 de abril de 2010



El Decreto de Franco para mandar construir El Valle de los Caídos en la Sierra del Guadarrama es del 1 de abril de 1940. Se inauguró el 1 de abril de 1959 y se erigió en Basílica el 7 de abril de 1960, siendo Papa Juan XXIII.
Leo "EL VALLE DE LOS CAIDOS" de JOSÉ MARÍA CALLEJA, donde el autor se acerca y nos acerca a la tristeza de la realidad española de aquellos años, a la propaganda que difundían los medios de comunicación, a los discursos de los turiferarios de Franco y su Régimen.
Ningún elemento del Valle es gratuito. Todo tiene su significado en ese mausoleo gigantesco. Es el parque temático del franquismo que se levanta sobre las mismas bases de la Dictadura: la fe religiosa del pueblo español, el sentimiento católico de la Cruzada y el signo social del nuevo Estado nacido de la Victoria.
El Valle de los Caídos es en su origen, en su construcción, en su estética, en su concepto y en su uso un monumento franquista. ¿Puede ser convertido en otra cosa distinta?
Interesantes las páginas dedicadas al sistema penitenciario en general y al sistema de redención de penas por el trabajo en particular, así como los comentarios sobre los que realmente están enterrados en El Valle de los Caídos, que debiera llamarse Cuelgamuros.
Un monumento que simboliza la megalomanía de Franco y la coalición entre Franco y la Iglesia católica. Franco y la Iglesia católica ganaron juntos la guerra y juntos gestionaron la paz, priorizando sus intereses.
Además de las muertes, el exilio y las desapariciones, muchos españoles antifranquistas cumplieron en silencio, y en un exilio interior, penas no impuestas por Tribunal alguno.
El autor dedica una parte de su trabajo a reivindicar la Memoria Histórica y el significado de su recuperación hoy en una España donde, trascurridas unas décadas desde la muerte del Dictador, aun permanecen abiertas heridas de los vencidos en la guerra civil y en la posguerra.
Un ensayo escrito con estilo periodístico que se lee con facilidad.

4 comentarios:

Sotogrande dijo...

Hoy he sido plenamente consciente,
aunque lo sabía hace tiempo,
que escribes rematadamente bien.
Sin alardes, como a mi me gusta,
pese a que yo mismo no siga tu ejemplo,
aunque lo intente.
Buen post.

Escéptico dijo...

Gracias, amigo Sotogrande. Lo intento al menos. Tampoco es malo el estilo de tus comentarios, incluidos los más críticos.
Aquí nos seguiremos encontrando.

adelaida dijo...

Cuanto peloteo!!! jejeje

Sotogrande dijo...

No es peloteo, solo que en el post, en la forma de contarlo, hay un resúmen de una trayectória, una contención, y una elegáncia de la que yo carezco, aunque me quede la suficiente como para reconocerlo.

Soy mucho más detructor, me temo, y no podría hablar de ese tema en estos términos tan moderados y a la vez tan precisos y claros en su posicionamiento.
Para mí a ese monumento, como si le tiran una bomba, lo allanan y construyen aparcamientos.
No sería mala idea para superar definitivamente la lacra del franquismo. (díselo a ZP que ese es capaz!)

Conozco a uno de los que puso la losa. Lo juro. De esas famílias que se enriquecieron gracias al dedo del dictador pero que en democrácia han sido incapaces de hacer otra cosa que especular con inmuebles y beber whisky.

Todo se dejó atado y bien atado.

Se ha muerto Samaranch. Ya sabeis, el falangista olímpico. Bueno, uno de ellos. Con ese hombre yo sí que soy auténticamente escéptico! No me creo nada de lo que dicen los periódicos españoles.
La Vanguardia apesta con tanto político babeando. Urdangarín incluído.
ESO SÍ QUE ES PELOTEO ADELAIDA!!

Espero que los herederos, de Samaranch, paguen mucho dinero con el impuesto de sucesiones, con la cantidad de dinero y propiedades que tenía dejaría las cuentas más saneadas que con el estatut y así los catalanes podría retirar ese engendro del TC antes que sus jueces, independientes, se lo carguen sin piedad por inconstitucional.
Como dice Fraga: El pueblo no puede votar nada que sea inconstitucional. Y hay gente que se denomina seria y que no vé nada raro en esa afirmación.

Ay, no! Ahora recuerdo que Samaranch tenía la nacionalidad suiza y no se aplica lo del impuesto. Lástima, por una vez habría aplaudido el latrocinio oficial post-mortem.

Nada, habrá que cargarse, independientemente, el enjendro de los catalanes, hecho de mediocridad, de burocrácia, y de paja legislativa (yo lo celebraré) y confiar en que quizás, algún día, Thomas Jefferson y Woodrow Wilson, entre otros, vuelvan a ponerse de moda y no haga falta cargarse de pacotilla identitária nacionalista, para que los individuos vuelvan (sic) a sentirse libres en España.

Qué cansancio de país!