He leído la novela "La regla del oro" de Juana Salabert.
En las Navidades de 2012, en Madrid, un joyero dedicado a la
compraventa del modesto oro familiar de los asfixiados por la crisis, aparece
degollado entre unos contenedores de reciclaje en una calle céntrica, con un
acusador mensaje cosido al pecho. Unas semanas antes, otros “compro oro” han sido asesinados de modo
similar.
La investigación es si estamos ante un
asesino en serie que se ceba con los "compro oro" o ante un demente “lobo
solitario”. ¿Qué vincula entre sí a estos muertos, más allá del ejercicio de su
profesión? Se encargan de la investigación el subinspector Ernesto Castro y el inspector Alarde, un
joven policía sensible e inteligente, que trata de superar sus propios fantasmas y
traumas. La investigación se centra en el complejo comportamiento
humano, en las relaciones familiares, en las diferencias sociales.
"La
historia me vino, como todas, como un fogonazo –explica la autora-, y fue
cuando un señor me dio una propaganda de vendo oro. Para mí el oro es el
ejemplo de la metáfora que siempre ha cautivado los sueños de los seres
humanos, y llevaba tiempo queriendo hablar de la avaricia que, por otra parte,
creo que es lo que hace más desgraciado a un ser humano".
Es una
novela ambientada en plena crisis, en la avaricia y en el afán de posesión. En
la novela aparecen la crisis, la codicia y también los demonios familiares. Una trama policíaca realista, con un universo humano rico y
variado.