“LA
CREACIÓN” mural de 1922 de DIEGO RIVERA. Es su primer mural, encargado por José
Vasconcelos que era Secretario de Educación Pública en el Gobierno de México.
Un espacio para reflexionar y compartir
Con esta novela, la autora nos
ofrece un nuevo personaje, impactante, original, transgresor y que da la
sensación de haber llegado para quedarse. El personaje es Marcela Pieldelobo,
peculiar incluso en el apellido, nacida en Biescas, pueblo situado en el
corazón del Pirineo aragonés y, desde hace una década, inspectora del Cuerpo
Nacional de Policía destinada en Pamplona, escenario de esta nueva novela.
Una mujer excesiva en sus
costumbres y afectos, y también en el original tatuaje que se enrosca en su
cuerpo y que apenas nadie conoce, incumplidora a rajatabla de los
procedimientos policiales habituales y un tanto irreverente y aficionada a
beber Jägermeister
(digestivo / orujo alemán).
En esta novela deberá resolver
un aparente accidente de tráfico que muy pronto le hará relacionarse con esa
institución católica tan asentada en Navarra (el Opus Dei) que extiende sus
redes por los ámbitos políticos, mediáticos, sociales y económicos, de tal modo
que resulta muy difícil enfrentarse a cualquiera de sus miembros, numerarios o
no.
“Bajo la piel” es una
novela ágil en la que iremos conociendo detalles de la infancia de la
inspectora y de su presente familiar y afectivo.
El pasado, en forma de un padre
maltratador que reaparece tras la muerte de su madre y llama con furia a su
puerta, pero Marcela tiene cosas más urgentes que atender, como el caso de un
bebé abandonado en un aparcamiento solitario y un coche de alquiler siniestrado
sin rastro del conductor, pero con manchas de sangre y huellas de rodadas…
Cuando las pistas conducen a una conocida empresa propiedad de una de las más
tradicionales e influyentes familias locales, sus superiores deciden apartarla
del caso… Pero Marcela, fiel a sus principios y a su instinto, insiste en ir
más allá, aun a costa, ahora, de su propia vida, pero tiene algunos apoyos: un
compañero leal, Miguel Bonachera, y un amante sensato y paciente, Damen, colega
policial de otro cuerpo, que poco a poco irá ganando terreno en el corazón
dolorido y espinado de Marcela.
Cuando el
detective Ricardo Blanco recibe la visita de Niágara Caballero denunciando el
secuestro de su padre, un fotógrafo retirado, el detective está lejos de
imaginar las implicaciones que esa desaparición lleva consigo. Comenzará una
lucha tenaz por encontrar con vida a Humberto Caballero y mantener el ánimo de
su hija. Lo que parece una simple búsqueda deriva en una maraña de complots y
desencuentros que desemboca en una guerra entre colombianos y libios y conoceremos una
conjura que pretende cometer un acto terrorista que podría tener fatales
consecuencias en la Noche de Finados, la fecha en que Las Palmas de Gran
Canaria, la ciudad protagonista de las novelas de José Luis Correa, podría
quedar arrasada.
El autor vuelve a
dar entidad
al personaje, al detective, un hombre con sus grandezas, pero también pequeñas miserias
que ama la ciudad en la que desempeña su trabajo como investigador privado: Las
Palmas de Gran Canaria.
El autor creo al personaje en 2002 en la
novela “Quince días de noviembre” y ese personaje que anda ahora por los 60
años, ha ido aculando experiencias con el transcurso de los años y con él,
también los personajes secundarios: su amigo el policía Gervasio Álvarez se
acaba de jubilar y se convierte en socio y colaborador de Ricardo Blanco.
He leído todas las novelas anteriores de
José Luis Correa con el mismo protagonista y me sigue gustando leerle.
Notas de cuando leí “PASIONES CARNALES. LOS AMORES DE
LOS REYES QUE CAMBIARON LA HISTORIA DE ESPAÑA” de MARTA ROBLES.
La escritora escribe sobre nuestra
historia, aireando las pasiones, vicios y anécdotas de los reyes de
España; la sombra de las pasiones reales desde don Rodrigo, último rey
visigodo, hasta Alfonso XIII. Esta la historia que airea Marta Robles con humor y,
también, con rigor histórico en veinticuatro episodios. Son las debilidades
sexuales y amorosas de los reyes y reinas de 12 siglos de nuestra historia.
Todos los reyes, reinas y poderosos son humanos,
tienen pasiones en torno a las cuales hay toda clase de sentimientos: amor,
traición, odio, lealtad, celos, ambición, ganas de matar...
Dice la autora que la ambición y el amor se juntan en
la historia de nuestros reyes, porque el matrimonio no era más que una
extensión del contrato de los propios reinados. Ahí no había amor, solo los
intereses de los reinos para buscar alianzas o hacerse poderosos.
Alfonso X
el Sabio era el rey al que más le gustaba lo que ahora llamaríamos farándula, rodeado
de juglares y, sobre todo, juglaresas y soldaderas (las prostitutas de la
época). Una de ellas, su amiga María la Balteira, fue fundamental en su reinado
porque jugó un papel clave a su favor cuando se sublevaron los reyes moros de
Murcia y Granada, tributarios de Castilla.
Nuestros reyes más adictos al sexo fueron Felipe
IV y Alfonso XIII. Al primero le daba igual la condición de sus amantes con tal
de que las relaciones fueran cortas, solo tuvo una más larga con la Calderona.
Felipe IV se obsesionó con una monja y Alfonso XIII era un devoto del porno y
contribuyó a los guiones de veinte películas, a razón de seis mil pesetas por
cada una de ellas, que pagaba la casa real. Luego le
gustaba recrearlos con su amante, la actriz Carmen Ruiz Moragas.
Y el mejor rey de nuestra historia, quizá fue Carlos
III. Se casó con María Amalia de Sajonia y cuando ella murió no volvió a tener
relaciones, porque tenía miedo a perder la cabeza como su padre, Felipe V.
El pene más feo de la realeza fue el de Fernando VII.
Era fino en la base y gordo en la cabeza, como una seta. Eso hizo costosas sus
relaciones sexuales. Fernando VII era un tipo horroroso por todas partes,
ignominia pura para la historia de España. Fue el rey deseado y fue el rey
felón.
Felipe II fue un gran rey, pero la imagen que tenemos es
de un rey que cumple las normas de manera férrea, siempre vestido de negro. Lo
curioso es que este rey se casó cuatro veces, tuvo infinidad de amantes y una
colección de pintura erótica que le encargó a Tiziano donde las protagonistas tenían su propio rostro y el de su amante
Isabel de Osorio.
Isabel II
fue una niña desprotegida. Dicen que era una ninfómana, pero en realidad todos
los borbones (o casi todos) tuvieron mucha afición al sexo. Ella, además, era
bulímica; la ansiedad la lleva tanto al sexo como a la comida. Luego se casó, por
obligación de Estado, con un hombre al que no le gustaban las mujeres... En
cualquier caso, Isabel II hizo lo que le dio la gana.
Alfonso XII fue el primer rey que se casó por amor. Murió
joven y se le lloró mucho. Se casó por amor con María de las Mercedes, por eso
el pueblo lo celebró mucho, pero ya tenía una relación con la cantante Elena
Sanz, que siguió después.
El libro descubre cómo afectan las relaciones más
íntimas y personales de los reyes y otros poderosos a la historia de España y demuestra
que, lejos del puritanismo de alguna historia oficial, sus
protagonistas -acompañados por sus consejeros, validos, ministros,
cortesanos, esposas, concubinas e hijos legítimos o ilegítimos- no solo
batallaron y gobernaron, sino que además gozaron y se divirtieron mucho más que
el resto de los mortales.
Notas de cuando
leí “LA HORA DE LAS GAVIOTAS”, NOVELA DE IBON
MARTÍN
“La hora
de las gaviotas” nos narra unos hechos que transcurren prácticamente en dos
semanas y comienzan un domingo ocho de septiembre en Hondarribia.
Es el día
grande de la localidad. Se celebra el desfile de “El Alarde” en el que
tradicionalmente solo participaban hombres. Desde 1639, el 8 de septiembre se
celebra “El Alarde” (revista de tropas) para renovar el voto a la Virgen de
Guadalupe, agradeciendo su ayuda por liberar a la ciudad del asedio de las
tropas francesas, un asedio que duraba 69 días. Tradicionalmente desfilaban los
hombres como soldados y las mujeres como cantineras. Desde finales de los 90
desfila una Compañía mixta que no es admitida por quienes defienden, de forma
agresiva muchas veces, el desfile tradicional.
Tras esa
decisión de autorizar el desfile de una Compañía mixta, el pueblo se dividió.
Los más recalcitrantes no lo admitieron y lo boicotea todos los años. Ese día una
mujer muere apuñalada mientras desfilaba en la Compañía mixta. De la
investigación se encarga la suboficial Ane Cestero y su equipo, ya conocidos
por su aparición en “La danza de los tulipanes”. Parece que el crimen despierta
la mala conciencia de alguien entre los habitantes de un pueblo hasta entonces
tranquilo porque, poco después, un nuevo asesinato infunde el miedo en toda la
localidad.
Ane
Cestero y los compañeros de su Unidad
de Homicidios de Impacto, conocida como UHI, se enfrentan a un perturbado
que odia hasta la obsesión el protagonismo de las mujeres. El peligro apunta
directamente a la suboficial que es amenazada de muerte.
El autor refleja con precisión
como el odio va creciendo en una mente criminal y ese odio se convierte en una obsesión que nubla
su razón provocándole los desvaríos causantes de sus actos. ¿Quién o quiénes
están detrás de esas muertes? ¿Qué ocultan determinadas personas respetables?
Destaca
en la obra la suma de tramas que desembocan al final, cuadrando todas piezas
del puzle. Destaca la creación de los personajes sobre todo los principales y
entre ellos el de la ertzaina Ane, seria, dura, con tanto carácter como mal
genio, pero de buenos sentimientos, muy humana y honesta, empeñada en cumplir
con su deber pese a las dificultades que se le presentan, las amenazas del
asesino y la incomprensión de alguno de sus mandos.
Ibon Martín escribe un thriller impecable,
en el que Ane Cestero y su unidad especial se enfrentan a un enemigo de
múltiples rostros: el odio irracional que puede habitar en cualquiera de
nosotros.
A quienes
sueñan que mañana puede ser un gran día
A quienes saben
descubrir el secreto de los silencios
A quienes todos
los días leen las páginas de un libro
A quienes
piensan que el respeto no está pasado de moda
A quienes
siento cerca y a quienes recuerdo porque se fueron
A quienes
comparten ideas y sentimientos
A quienes
buscan un sueño escondido
A quienes se
preguntan por qué ocurren determinadas cosas
A quienes
mantienen un compromiso cívico
A quienes
defienden la enseñanza pública
A quienes
apoyan la sanidad pública
A quienes hoy
son pensionistas como yo
A quienes la
vida les ha hecho escépticos
A quienes dudan
y buscan algunas certezas
A quienes no
cofunden las certezas con los dogmas
A quienes
regalan un abrazo
A quienes
trabajan para que 2023 sea un año generoso
A quienes
descubren una estrella y sonríen
A quienes
estáis ahí compartiendo afectos y amistad