ERNST LUDWING KIRCHNER (1880-1938), uno de los artistas más influyentes del siglo XX a partir de
su innovación expresionista. El nazismo le calificó como artistas degenerado y
ello le afectó hasta el punto de llevarle al suicidio.
jueves, 9 de abril de 2015
domingo, 5 de abril de 2015
Leo “NADIE QUIERE
SABER”, novela de ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT, protagonizada por la
inspectora Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón y basada en un hecho
real.
Alfonso Siguán, un
empresario textil barcelonés de 70 años, a quien le gustaban las prostitutas jóvenes de baja
calidad, y que como luego se descubrirá abusó sexualmente de sus tres hijas
cuando eran jóvenes, fue liquidado en
circunstancias sexuales escabrosas. Su cadáver se halló en su apartamento,
adonde había acudido en compañía de una joven prostituta. Las culpas recayeron
sobre el chulo de ésta que la usaba para drogar a sus clientes viejos y
ricos para robarles, pero fue encontrado muerto
a su vez en Marbella, tres días después. Las pesquisas se cerraron en falso. El
caso se reabre a instancias de la mujer del empresario porque siente que había
algo más en esa historia. Petra y Fermín tienen
que investigar un asesinato cometido cinco años antes, que había quedado
archivado sin resolver y se enfrentan al
silencio temeroso de la única testigo, la prostituta, y al rompecabezas de la
vida profesional y familiar del empresario. La investigación se traslada a Roma
(homenaje de la autora a sus lectores italianos), donde se destaparán algunos
lazos entre la familia del empresario muerto y la Camorra italiana y allí Petra vivirá situaciones de riesgo que son nuevas
para ella. Maurizio Abate y Gabriella Bertano serán los inspectores
italianos que ayudarán a Petra y a Fermín.
Petra se sigue
manifestando como una mujer fuerte, pragmática, competente profesionalmente en un ámbito dominado por los
hombres y viviendo las tensiones y complejidades de su nueva familia (se ha
divorciado dos veces y se ha casado tres. El tercer marido "aporta"
cuatro hijos a una Petra que no ha tenido ninguno). A su lado, como pareja
profesional, Fermín Garzón (viudo y casado de nuevo con Beatriz una mujer rica
y elegante que lo adora e intenta refinarlo). Es el policía de toda la vida, el
hombre de la calle, el perfecto contrapunto para Petra y ambos se complementan
muy bien y trabajan en equipo, aunque no quieran admitirlo. Como en una buena
novela negra, que lo es, la verdad oculta va aflorando por la sagacidad de la
inspectora y la constancia del subinspector. Se llegará a destapar una red de
empresas que actúan de tapadera para blanquear el dinero de la mafia.
De la misma autora he
leído anteriormente: “Ritos de muerte”; “Día de perros”; “Mensajeros de la oscuridad”; “Muertos
de papel”; “Serpientes en el paraíso”; “Un barco cargado de
arroz”; “Nido vacío” y “El silencio de los claustros”.
domingo, 29 de marzo de 2015
miércoles, 18 de marzo de 2015
domingo, 15 de marzo de 2015
LA MALA MUJER de MARC PASTOR
En Barcelona comienza a
hablarse de niños que desaparecen, hijos de prostitutas que no se atreven a
denunciar los secuestros a la policía. El inspector Moisés Corvo, cuya vida no es
precisamente una maravilla: bebedor, con malas relaciones con su mujer, comienza a
interesarse por el caso y decide incrustarse en esa Barcelona de 1912 que conoce bien. Las indagaciones de
Corvo pasan por un prostíbulo de lujo, el Chalé del Moro; por el Casino de la
Arrabassada, tapadera de un negocio de corrupción de menores; por tabernas,
teatrillos, consultas de médicos un poco extravagantes, hasta que los superiores le
ordenan que abandone el caso. Pero a Corvo, obsesionado por el caso, y a su
inseparable Juan Malsano no los frena cualquiera, y menos ahora que comienzan a
conocer de la existencia de una mala mujer, fría y calculadora, que sabe
cuidarse muy bien. Ni los clientes para los que busca menores y chantajea
podrán callar sus crímenes: mucho más crueles y depravados de los que Corvo era
capaz de imaginar. Basada en un caso real que sacudió a la Barcelona de
principios del siglo XX, tristemente protagonizado por Enriqueta Martí, la
llamada vampiro de la calle Ponent. Enriqueta Martí secuestró y asesinó a
varios niños y se convirtió así en uno de los personajes más sanguinarios de la
crónica negra barcelonesa, mujer de mente retorcida que la llevó a comerciar
con niños satisfaciendo los más bajos deseos de algunos miembros de la alta
sociedad de entonces.
Quizá el autor podía haber
profundizado algo más en la psicología y motivaciones de Enriqueta Martí y en
todo lo que la envuelve en aquellos años y haberse centrado algo más en los
hechos reales. Porque la historia ocurrió realmente.
jueves, 12 de marzo de 2015
LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES fue el centro más
emblemático del proyecto de modernizar España a través de la educación y uno de
los espacios de encuentro más importantes de lo que se conoce como la
“Edad de Plata” de la cultura española.
Se creó en 1910 como un centro educativo dependiente
de la Junta para la Ampliación de Estudios. Se trataba de un pequeño colegio o
residencia universitaria dirigida por Alberto Jiménez Fraud (1883-1964),
siguiendo el modelo de los colleges
británicos de Oxford y Cambridge.
La Residencia creó un ambiente cultural de alto nivel
en el que los estudiantes convivían con intelectuales, creadores, escritores,
historiadores, artistas y científicos que visitaban la Residencia o que
participaban en su programa de conferencias. La Residencia creó y mantuvo su
propia editorial.
La iniciarse la sublevación militar en 1936 la
Residencia estuvo bajo protección diplomática y fueron evacuados los
estudiantes extranjeros. En marzo de 1937 se convirtió en hospital bajo la
dirección de Luis Calandre, médico y director de uno de los laboratorios de la
Residencia.
En septiembre de 1936, Jiménez Fraud y su
esposa partieron a París donde comenzó su exilio y un camino sin retorno. Al
llegar a París llegaron “con 35 céntimos en el bolsillo”. Allí, en el Colegio
de España en París, se encontraron en aquellos días, entre otros, con Severo
Ochoa, Blas Cabrera o Pío del Río Ortega, científico candidato al Nobel en
varias ocasiones. Desde allí fueron gestionando su futuro y varios marcharon a
Inglaterra. Alberto Jiménez Fraud y su familia se instalaron en Cambridge con
la ayuda de personas que habían colaborado con la Residencia como Keynes o John
Brande Trend y coincidieron con otros residentes. En 1938 fue nombrado lector en la Universidad de Oxford. Tenía entonces 55 años.
Allí también coincidió con otros miembros de la Residencia. Severo Ochoa
también vivió dos años en Oxford antes de instalarse en Estados Unidos.
Jiménez Fraud falleció en 1964 en
Ginebra, donde trabajaba como traductor de la ONU.
La Residencia de Estudiantes volvió a
abrirse en 1986 tratando de recuperar su espíritu fundacional, su prestigio y
sus actividades.
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