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domingo, 7 de febrero de 2010


TRASLADO DEL MUSEO DEL PRADO
Han pasado 70 años desde aquellos días de febrero de 1939 en los que una docena de personas, responsables de nueve museos, ocho europeos y el Metropolitan de Nueva York, a título personal y a costa de sus bolsillos, se constituyeron en Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles, y después de mucho trabajo y negociaciones lograron trasladar en 71 camiones una parte muy importante de las obras maestras del Museo del Prado, pasar la frontera de Francia y cargarlas en un tren en Perpiñan hasta depositarlas en la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra.
Fue un viaje increíble que salvó de saqueos y bombas los 525 cuadros, 180 dibujos y las joyas del Tesoro del Delfín que integraban la operación.
Detrás de las gestiones de aquellos expertos estaba el trabajo de la Junta del Tesoro Artístico presidida por Timoteo Pérez Rubio y del pintor José María Sert en París.
Los tesoros del Museo del Prado viajaron de Madrid a Valencia, de allí a Barcelona y posteriormente a Figueres. Tan solo “Los fusilamientos del 2 de mayo” sufrió un rasgado al rozar la caja donde iba con un balcón al pasar por un pueblo.
Los cuadros debían ser devueltos cuando finalizara la guerra en España, pero antes de acabar el gobierno de Franco, el 28 de marzo de 1939, ya había reclamado que le fueran entregados.
El gobierno de Franco negoció con las autoridades de Ginebra que antes de regresar se hiciera una gran exposición. Aquella exposición en Ginebra tuvo un enorme éxito y fue visitada por más de 400.000 personas.
El 7 de septiembre las obras llegaron a Madrid. Había comenzado la 2ª Guerra Mundial.
Franco se negó a indemnizar o a compensar a los miembros de aquel Comité de expertos que había salvado las obras del Museo del Prado. Les consideraba unos colaboracionistas del gobierno republicano y no merecían compensación alguna.
Vicente Molina Foix recuerda este tema en algunas páginas de “El abrecartas” (libro muy recomendable) y Juan Carlos Arce escribió hace unos años una novela que leí entonces “Los colores de la guerra”.