Notas de “COMO LA
SOMBRA QUE SE VA” una novela de ANTONIO MUÑOZ MOLINA de 2014 que he leído
ahora.
Un magnicidio y
una obsesión. La huida del asesino que no pudo matar un sueño de libertad.
El 4 de abril de
1968 Martin Luther King fue asesinado en la ciudad norteamericana de Memphis;
aquel día cambiaron cosas en el mundo. Durante el tiempo en que permaneció
en fuga, su asesino, James Earl Ray, pasó diez días en Lisboa tratando de conseguir
un visado para Angola, después de huir de una cárcel norteamericana y pasar por
Canadá. Obsesionado por este hombre y gracias a la apertura de
los archivos del FBI sobre el caso, Antonio Muñoz Molina reconstruye
su crimen, su huida y su captura, pero sobre todo sus pasos por la ciudad
de Lisboa, que se convierte en paisaje y protagonista esencial en una novela
donde se inscriben tres viajes: el del prófugo Earl Ray en 1968 que
terminó muriendo en 1998 en la cárcel; el de un joven autor que en 1987 cuando
estaba casado, tenía dos hijos pequeños, trabajaba como funcionario en el
Ayuntamiento de Granada parte en búsqueda de inspiración para escribir la
novela que lo consagró como escritor “El invierno en Lisboa”, y el del
hombre que escribe esta historia hoy desde la necesidad de descubrir algo
esencial sobre estos dos completos desconocidos y que no es otro que el propio
novelista, cuando en 2012 le surge la idea de la novela y empieza a escribirla,
cuando viaja de nuevo a Lisboa para celebrar el cumpleaños de su hijo,
acompañado por Elvira Lindo.
Porque la novela
se narra en primera persona y a modo de falsa (o no) autobiografía y el proceso
de construcción de la novela, cuyo origen se sitúa en Granada a cargo de un
funcionario descontento que intenta escribir una trama basada en el asesino y
su paso por la capital portuguesa. El escritor irá compaginando ambas aventuras
con su matrimonio y su paternidad.
Las últimas
páginas de “Como la sombra que se va” se narran desde la perspectiva
del gran líder afroamericano, sus últimas horas en Memphis, sus angustias, su
hastío ante una campaña que parece no conducir a ninguna parte; se presenta a
Luther King como un héroe cansado y agotado de serlo.
Es una obra
original, exigente, con interés, de un autor maduro, y si hay momentos en los
que parece que falta ritmo, ello se suple con buena literatura. “Como la sombra
que se va” aborda, desde la madurez del autor, temas relevantes en la obra
de Antonio Muñoz Molina: la dificultad de recrear fielmente el pasado, la
fragilidad del instante, la construcción de la identidad,
la vulnerabilidad de los derechos humanos y la importancia de cada momento
vital.
Repito lo que he
dicho en alguna ocasión: Antonio Muñoz Molina me parece el mejor autor actual
en lengua castellana. Domina la narración, la prosa y el estilo de acercarse a
lo que cuenta o quiere contar.

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