domingo, 22 de marzo de 2026

Notas de “COMO LA SOMBRA QUE SE VA” una novela de ANTONIO MUÑOZ MOLINA de 2014 que he leído ahora.

Un magnicidio y una obsesión. La huida del asesino que no pudo matar un sueño de libertad.

El 4 de abril de 1968 Martin Luther King fue asesinado en la ciudad norteamericana de Memphis; aquel día cambiaron cosas en el mundo. Durante el tiempo en que permaneció en fuga, su asesino, James Earl Ray, pasó diez días en Lisboa tratando de conseguir un visado para Angola, después de huir de una cárcel norteamericana y pasar por Canadá. Obsesionado por este hombre y gracias a la apertura de los archivos del FBI sobre el caso, Antonio Muñoz Molina reconstruye su crimen, su huida y su captura, pero sobre todo sus pasos por la ciudad de Lisboa, que se convierte en paisaje y protagonista esencial en una novela donde se inscriben tres viajes: el del prófugo Earl Ray en 1968 que terminó muriendo en 1998 en la cárcel; el de un joven autor que en 1987 cuando estaba casado, tenía dos hijos pequeños, trabajaba como funcionario en el Ayuntamiento de Granada parte en búsqueda de inspiración para escribir la novela que lo consagró como escritor “El invierno en Lisboa”, y el del hombre que escribe esta historia hoy desde la necesidad de descubrir algo esencial sobre estos dos completos desconocidos y que no es otro que el propio novelista, cuando en 2012 le surge la idea de la novela y empieza a escribirla, cuando viaja de nuevo a Lisboa para celebrar el cumpleaños de su hijo, acompañado por Elvira Lindo. 

Porque la novela se narra en primera persona y a modo de falsa (o no) autobiografía y el proceso de construcción de la novela, cuyo origen se sitúa en Granada a cargo de un funcionario descontento que intenta escribir una trama basada en el asesino y su paso por la capital portuguesa. El escritor irá compaginando ambas aventuras con su matrimonio y su paternidad.

Las últimas páginas de “Como la sombra que se va” se narran desde la perspectiva del gran líder afroamericano, sus últimas horas en Memphis, sus angustias, su hastío ante una campaña que parece no conducir a ninguna parte; se presenta a Luther King como un héroe cansado y agotado de serlo.

Es una obra original, exigente, con interés, de un autor maduro, y si hay momentos en los que parece que falta ritmo, ello se suple con buena literatura. “Como la sombra que se va” aborda, desde la madurez del autor, temas relevantes en la obra de Antonio Muñoz Molina: la dificultad de recrear fielmente el pasado, la fragilidad del instante, la construcción de la identidad, la vulnerabilidad de los derechos humanos y la importancia de cada momento vital. 

Repito lo que he dicho en alguna ocasión: Antonio Muñoz Molina me parece el mejor autor actual en lengua castellana. Domina la narración, la prosa y el estilo de acercarse a lo que cuenta o quiere contar.

 

lunes, 16 de marzo de 2026


 Madrid. Enero de 1945

Vicente Aleixandre junto a José Antonio Muñoz Rojas (primero de la izquierda), Leopoldo Panero, Dámaso Alonso, Carlos Bousoño y José Luis Cano.

jueves, 12 de marzo de 2026


 Obras de JUNE CRESPO (1982) en el Museo Guggenheim de Bilbao en 2024

lunes, 9 de marzo de 2026


Notas después de leer la novela “HIJOS DE LA FÁBULA” de FERNANDO ARAMBURU.

Dos jóvenes exaltados, Asier y Joseba, se marchan en 2011 al sur de Francia con la intención de integrarse en la organización ETA. Acogidos por una pareja francesa con la que apenas se entienden, esperan instrucciones en una granja de pollos para hacerse militantes. Allí se enteran de que la banda ha anunciado el cese de la actividad armada. Abandonados a su suerte, sin dinero, sin experiencia ni armas, deciden continuar la lucha por su cuenta, fundando una organización propia, en la que uno asumirá el papel de jefe y disciplinado ideólogo, y el otro el de subalterno más relajado. Entre el afán de gestas que solo suceden en su imaginación y las peripecias más ridículas, bajo una lluvia pertinaz, la historia nos va llevando hacia un drama cómico. Los ejercicios previos para entrar en acción solo consisten en hacer pruebas de tiro con escobas, robar una gallina como si fuera el secuestro de un empresario o lanzar piedras como si fueran granadas.

La espera ociosa y latente de estos dos pícaros resulta risible y penosa a un tiempo, hasta que conocen a una joven que les propone un plan y todo concluirá con una peripecia inesperada y un desenlace tan trágico como magistral.

El autor se aleja del simbolismo, de la dureza, de la soledad y del dolor y en este caso la historia está contada con un humor permanente, veloz, esperpéntico, con frases cuya brevedad son un auténtico virtuosismo. Fernando Aramburu es un excelente escritor y un magnífico contador de historias. Si hemos sobrevivido al terrorismo etarra, lo mejor que podíamos hacer era reírnos de los que nos hicieron tanto daño.