
CAMBIEMOS DE TONO Y DE PAISAJES
Un espacio para reflexionar y compartir



El pasado miércoles día 13 conocíamos que había fallecido ANTONIO VEGA (1957 - 2009)
¿Quién no ha escuchado "La chica de ayer" o "El sitio de mi recreo", por ejemplo?
Débil, sensible, frágil, quizá incapaz de afrontar la realidad, que caminó en ese peligroso filo de la navaja que marcan la droga y la tentación del malditismo.
Con Nacha Pop en los ochenta resumió las ganas de disfrutar todas las posibilidades (y riesgos) que ofrecían las libertades. Ecos de los años de la movida que suenan hoy a nostalgias innecesarias.
Nos dejó sus letras como poemas, su música y su voz.
Persona muy querida por sus compañeros y colegas músicos, sus conciertos (la mayoría de los últimos acústicos) se convirtieron en citas obligadas de quieres querían escuchar a uno de los mejores de su generación.

Leo "LA SUITE DE MANOLETE" de JOAQUÍN PÉREZ AZAUSTRE (Premio Adonais de poesía en 2000), con la que obtuvo el Premio de novela Fernando Quiñones en 2008.
Dos compañeros de facultad, Bruno Díaz y Fabián Alder, se encuentran en el funeral de su amigo Jon Garcés que ha muerto en extrañas circunstancias, muerte que investigará uno de sus amigos.
La novela se desarrolla entre Córdoba y Madrid, con una trama atractiva con el fondo de la biografía de Manolete, escrita y no publicada por el amigo fallecido.
El propio autor decía que la novela "está escrita en dos voces narrativas y dos planos: la investigación de la muerte de Jon Garcés y la biografía novelada de Manolete", que, lógicamente, incluye su historia de amor con Lupe Sino.
Una novela de acción y misterio, bien escrita, ágil y atractiva, que mantiene el interés.
También es una novela sobre la ambición del poder, de los negocios más o menos lícitos, del espectáculo y el cine.

Hace unos días un “anónimo” me recomendaba recordar el centenario del poeta griego YANNIS RITSOS (1909 – 1990)
De los poetas griegos modernos, confieso que solo he leído a Kavafis, Odisseas Elytis, algo de Yorgos Seferis y a Yannis Ritsos del que me atrevo a recomendar “Sonata del claro de luna”, por citar uno de sus libros. También es interesante su extenso poema “Helenidad” o “Grecidad”.
Ritsos tuvo una vida bastante azarosa. Trabajó como bibliotecario, pintor y actor. Tradujo al griego a Neruda, a Eremburg, a Maiakovski, entre otros.
Militó en la izquierda política y participó en la resistencia durante la ocupación nazi, como antes en la década de los treinta se había opuesto a la dictadura del General Metaxas.
Durante la Dictadura de los Coroneles fue deportado y pudo volver a Atenas cuando se restauró la democracia en Grecia.
De su libro “SONATA DEL CLARO DE LUNA”
“Nos sentaremos un momento arriba, en lo alto,
y con el soplo de la primavera
podremos incluso imaginar que volamos,
porque muchas veces, y aun ahora, confundo
el susurro de mi vestido
con el de dos fuertes alas que se agitan,
y envuelta en ese sonido de vuelo
siento prieto el cuello, las costillas, la carne,
y así, hecha un ovillo, entre los músculos del cielo azul,
entre los vigorosos nervios de la altura,
ya no importa si voy o si vuelvo
ni tiene importancia que haya encanecido mi cabello
(no es eso lo que me apena – lo que me apena
es que no encanezca también mi corazón).
Deja que vaya yo contigo”.
