viernes, 4 de abril de 2025


Después de leer “EL LARGO VIAJE” (1963). Esta fue la primera novela de JORGE SEMPRÚN, y mereció el Premio Formentor en 1964 y el Prix de la Résistance.  Con esta novela comenzó su carrera de escritor.

El 3 de mayo de 1963, en un “almuerzo fraternal” ofrecido por el PCF, Pierre Gosnat, miembro del PCF, hizo un brindis al camarada Federico Sánchez que, bajo ese nombre, Jorge Semprún había ganado dos días antes el Premio Formentor de literatura. En España, la prensa franquista con ABC a la cabeza atacó al premiado “como típico representante de la diáspora roja del odio y del rencor”.

El 1 de mayo de 1964 se entregaba el Premio Formentor que Semprún había ganado con “El largo viaje”. Le entregaron a Semprún las ediciones de las trece traducciones que se publicaban simultáneamente. Se levantó Carlos Barral, se dieron un abrazo y entregó al autor un libro con las hojas en blanco porque la censura había prohibido su publicación en España.

Semprún había comenzado a escribir su primera novela mientras estaba en la clandestinidad en Madrid, a comienzos de 1961.

Durante el franquismo, Semprún coincidió en un piso franco de Madrid con dos militantes del PCE. Uno de ellos, Manuel Azaustre, había estado en Mauthausen y un día le relató sus penalidades. A Semprún, la narración le pareció verdadera, pero inarticulada e insuficiente. Pensó que Azaustre, aunque había vivido la experiencia del campo de concentración, no sabía cómo transmitirla. Quiso entonces contar esa misma historia con sus propias palabras, de manera que su recreación literaria fuera capaz de transmitir la esencia de lo que era un campo de concentración. “El largo viaje”, por tanto, no reflejaría solo una vivencia propia, también una historia ajena. En “El largo viaje”, Semprún asume como una obligación intelectual y política expresar su propia experiencia concentracionaria, para paliar lo que no pueden o no saben expresar Azaustre y muchos otros.

Cuando el libro fue publicado en 1963, ya se delineaban sus desacuerdos con la dirección del PCE y había sido relevado de sus tareas clandestinas. “El largo viaje” no refleja disenso alguno con el partido comunista; solamente se advierte cierta heterodoxia en las lecturas de Gérard, su alter ego.

Es el relato del viaje a la certidumbre de la muerte: el viaje en tren de Gérard (nombre de guerra del joven combatiente de la resistencia, álter ego del autor), desde su salida de la cárcel de Compiegne con destino a Weimar, en cuyas cercanías se ubica el campo de concentración de Buchenwald. Y es también la novela que contiene, implícito, el relato de otro viaje: el viaje a la vida, a la escritura.

De la gestación y escritura de la novela tenemos hoy abundantes datos, revelados por el autor en ese libro fundamental para entender la obra de Semprún que es “La escritura o la vida” (1995), o bien en otros libros autobiográficos como “Adiós, luz de veranos” … (1998). En el primero, habla el autor del modo en que fue escrita («de un tirón, sin recuperar el aliento») y del tiempo y el espacio en que la escribió: en 1961 en Madrid, en un piso clandestino de la calle Concepción Bahamonde, cuando el joven Gérard se había transformado en el militante y dirigente del PCE Federico Sánchez. En esa reflexión sobre las relaciones entre la memoria de la muerte y la escritura, revela también Semprún las causas de haber aplazado durante tanto tiempo el relato de este largo viaje a la certidumbre de la muerte: la necesidad de olvidar para después, desde la distancia, darse cuenta y poder así dar cuenta de todo ello (certeza ya expresada en la propia novela, si bien todavía sólo como una nebulosa intención), salvando, desde la lejanía y el silencio, lo literario de un relato que no debería convertirse en otro más de los previsibles relatos de exdeportados que ya en 1945 empezaban a oírse.

El relato de “El largo viaje” arranca en la quinta noche de este. El presente narrativo se cubre básicamente a partir de la conversación de Gérard y el chico de Semur, personaje ficticio, cuya presencia y cuya voz –la de la razón– humaniza esa travesía transida de silencio, dolor, angustia, rabia, odio, muerte… Es el compañero en quien Gérard se apoya, con quien comparte los incidentes del presente y los recuerdos de la vida dejada atrás. Narrativamente es un contrapunto que enriquece el relato, porque es otra voz distinta, que completa la del narrador y propicia nuevas meditaciones y recuerdos y hasta anticipaciones, al ser el tiempo de la escritura muy posterior al de los hechos del presente, cubriendo también el relato el tramo del silencio. Que ese vaivén de tiempos tan característico en la narrativa de Semprún –un ir y venir en el tiempo, entre anticipaciones y vueltas atrás, ininterrumpidamente, en una sucesión de capas de imágenes que se superponen pese a proceder de instantes o experiencias muy dispares– no es simple artificio retórico (derivado, por ejemplo, de la confesada filiación proustiana del autor) se advierte en la naturalidad con que sobrevienen y encajan en el discurso, pese al modo cada vez más brusco de los tránsitos y pese al ritmo acelerado con que se suceden.

En una entrevista después de publicar la novela en “Gallimar”, Semprún declara; “El largo viaje” es el de ciento veinte deportados en un vagón de mercancías que son conducidos de Compiégne a Buchenwald y es también el viaje interior en la memoria y los recuerdos, y en la anticipación del futuro del personaje principal”.

domingo, 23 de marzo de 2025


 

Dos obras de TERESA DUCLÓS, pintora española nacida en 1934

jueves, 13 de marzo de 2025

Notas después de leer la novela “EL CASO DE LAS JAPONESAS MUERTAS” de ANTONIO MERCERO

Reincorporada a la Brigada tras la cirugía de reasignación de sexo, Sofía Luna se ve obligada a investigar un misterioso caso. ¿Quién es el asesino que escoge a sus víctimas, todas japonesas, en el centro turístico de Madrid? Todo parece apuntar hacia el mundo de los viajes turísticos organizados y el de personas asexuales, un grupo que rechaza la hipersexualidad de la vida moderna y tiene como animal favorito la estrella de mar.

El asesino deja pintadas en los lugares más turísticos de la ciudad y sus víctimas parecen tener, además de la nacionalidad, un segundo rasgo en común: todas son asexuales.

Luna y su equipo, al que se suma una traductora de japonés, tendrán que trabajar bajo una fuerte presión mediática, sobre todo cuando desaparece la hija del embajador de Japón. A este caso se suma otro que golpea a la inspectora: su padre, con el que no se habla desde hace años, ha matado a un hombre, supuestamente en legítima defensa. Y la investigación empieza a revelar detalles insospechados.

Una novela entretenida, escrita por un buen artesano de las letras que sabe el oficio. 

 

viernes, 7 de marzo de 2025


 

“Para las mujeres y niñas en TODA su diversidad: derechos, igualdad y empoderamiento”

miércoles, 26 de febrero de 2025


 “MUJER EN EL BAÑO” óleo de 1566 de FRANÇOIS CLOUET (1516 – 1572) en el Museo del Prado.

viernes, 21 de febrero de 2025

Notas después de leer “LUNÁTICA” de ANDREA MOMOITIO

El 9 de noviembre de 1977, el cadáver de María Isabel Gutiérrez Velasco aparece calcinado en una celda de la prisión de Basauri (Bizkaia). Murió a los 23 años con un hijo a punto de cumplir los cinco. Ella estaba esperando el traslado a un centro psiquiátrico de Madrid. Sus compañeras no se creyeron la versión oficial y esos días declararon una huelga de prostitutas en Bilbao. De la mano de otros colectivos políticos, organizaron manifestaciones y encierros para exigir la amnistía de las y los presos sociales y la derogación de leyes franquistas que afectaban especialmente a determinados colectivos. La Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, no fue derogada hasta 1995.

¿Pero ¿quién era María Isabel? La periodista Andrea Momoito, emprende en este texto una búsqueda originalísima, apasionada, a ratos caótica, marginal y detectivesca. Un crudo y tierno retrato de los márgenes de la sociedad, y una denuncia ácida de los mecanismos de represión.

La autora intenta hacer algo de justicia histórica y feminista, rescatando del olvido la historia de María Isabel, una mujer marginalizada por su condición de prostituta, con diversidad mental y puntualmente presa.

Un libro que recoge voces de personas cercanas a la protagonista y de personas vinculadas a movimientos sociales que vivieron la Transición. Un ejercicio que retrata algunos de los no-lugares más desconocidos de Bilbao y de Santander en la década de los setenta.

Dice la autora: "Ha sido un proceso muy largo, tedioso, caro, y ahora tengo un mono importante. Durante los últimos años de mi vida me he dedicado a preguntar a personas en cada esquina, casi de manera aleatoria y enfermiza, si conocían a María Isabel o algo de su entorno".

Momoitio quizá sea la persona que más conoce a María Isabel: "Me da mucha pena no haber encontrado a nadie que dijera que fue su amigo. Me da mucha pena pensar que a lo mejor nunca tuvo uno", reflexiona al respecto.

 

lunes, 17 de febrero de 2025


 “LE DÉJEUNER SUR L´HERBE” (“El almuerzo sobre la hierba”), acuarela de 1863 de Edouard Manet. Una pintura que fue declara obscena y rechazada en el Salón de París: dos hombres completamente vestidos descansando junto a una mujer desnuda y otra mujer semidesnuda al fondo que se está bañando.